UPCC denuncia la desprofesionalización del periodismo en Canarias

POR LA VORACIDAD DE LOS EMPRESARIOS

En los últimos meses esta organización ha venido recogiendo datos, ejemplos y denuncias de los trabajadores que perciben y sufren esta tendencia en muchas empresas informativas de Canarias. Detrás de este fenómeno no hay otra razón que no sea la voracidad económica de algunos empresarios de la comunicación. Las consecuencias de estas prácticas ya son evidentes entre los trabajadores de la comunicación, pero este problema también debe preocupar a la sociedad canaria, puesto que la oferta informativa de la que dispone tendrá una menor calidad.

A la ya creciente precariedad laboral del sector definida por la ausencia de contrataciones, abuso de la figura de los colaboradores, incumplimientos de la legislación laboral y explotación de becarios en las redacciones con la permisividad de las universidades; se unen ahora los intentos para imponer una abusiva polivalencia de funciones entre las distintas categorías profesionales existentes en los medios de comunicación de Canarias.

En esta dirección UPCC critica abiertamente la intención de solapar categorías profesionales como las de operadores de cámara, fotoperiodistas o redactores. Esta situación se concreta cuando se pretende que, por ejemplo, los redactores de los medios de comunicación, además de su labor habitual, se dediquen a utilizar, al mismo tiempo, cámaras de fotografía o de vídeo digital. También se produce esta situación cuando se exige a los fotógrafos que junto a su equipo carguen y utilicen cámaras de vídeo. De esta manera, por un mismo, y ya bajo salario, se asumirían tres trabajos o funciones, y esto está empezando a ocurrir en empresas de prensa, radio, televisión y medios digitales. Los efectos inmediatos al aceptar estas prácticas serán la reducción de las plantillas de los medios de comunicación y la rebaja considerable del producto que se ofrece a los ciudadanos canarios.

Este sindicato hace un llamamiento a los profesionales de la comunicación para que no acepten estas imposiciones, que les afectan, en primer lugar a ellos mismos y, como efecto inmediato, a los compañeros de otras categorías laborales que pueden quedarse sin trabajo. Resulta fácil de entender que también deberían expresar su oposición a estas prácticas las organizaciones sociales, ciudadanas y políticas del archipiélago, además de otras fuerzas sindicales. Lo que está en juego no sólo es el empleo, también la calidad de la información que recibe la sociedad, un elemento vertebrador y formador de opiniones fundamental para la democracia.

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