El SPA recuerda a Zapatero su compromiso con los periodistas

CARTA ABIERTA CON MOTIVO DE LA PROTESTA DEL 5 DE NOVIEMBRE

En estos momentos la realidad es que casi el 50% de los periodistas españoles carecen de contrato laboral o son contratos precarios. Todos los estudios elaborados son coincidentes a este respecto. Ya en 1996 (y a lo largo de estos años no ha hecho más que empeorar la situación) se certificaba que el 42,01% de los periodistas empleados en la prensa diaria española eran trabajadores a la pieza; mientras que en las publicaciones no diarias, entre el 60% y el 90% del material que publican son producidos por pago a la pieza. En el sector radio y en el audiovisual; los contratos laborales se han ido reemplazando por contrataciones mercantiles de prestación de servicios y las últimas regulaciones de plantillas han dado paso a contrataciones externas que agudizan esta tendencia. No hablemos ya de la explotación salvaje del trabajo gratuito de los estudiantes en prácticas.

En suma, que la mitad de los periodistas españoles trabajan con cobertura social incierta, sin convenios laborales, carentes de representación sindical y con escasa o nula capacidad de negociar sus salarios. En estas condiciones es difícil defender la dignidad profesional y ofrecer una información de la calidad.

Mientras asistimos a una progresiva aplicación de nuevas y más modernas tecnologías y una cualificación más alta de los profesionales de la información, el deterioro tanto de las condiciones de trabajo como de la calidad de la información que se ofrece a la ciudadanía es cada vez mayor. Nuestra sociedad contempla cómo prolifera el periodismo basura, cómo se infringe a diario la normativa europea y cómo el poder político utiliza los medios de comunicación públicos como si fueran una propiedad privada de sus respectivos partidos. El acceso laboral con criterios de igualdad, capacidad y mérito sigue siendo una utopía en los medios de comunicación públicos.

En España, la Ley Orgánica 2/1997 señala que la información no puede ser objeto de consideraciones mercantilistas, ni el profesional de la información puede ser concebido como una especie de mercenario abierto a todo tipo de informaciones y noticias que son difundidas al margen del mandato constitucional de veracidad y pluralismo; pero pretender que esto se cumpla sin el desarrollo orgánico de las condiciones que aseguren esa independencia profesional es una auténtica ingenuidad. El día a día de las redacciones lo han hecho evidente.

Sin embargo, lamentablemente hay quienes siguen defendiendo, a estas alturas y ante este cada vez más negro e incierto panorama, que la mejor ley para las cuestiones del periodismo es la que no existe. Como bien sabe, las organizaciones sindicales y profesionales integradas en el FOP (FeSP, UGT, CCOO, Colegios de Periodistas de Catalunya y Galicia) venimos reclamando un estatuto profesional y una ley de derechos laborales de periodistas, proyecto que se encuentra en el Parlamento desde hace más de tres años y que por lo visto, su grupo parlamentario no tiene ninguna intención de que prospere pese a que era un compromiso personal suyo, como manifestó el 25 de noviembre de 2003, unos meses antes de salir elegido Presidente del Gobierno de España.. En esa ocasión, en la jornada parlamentaria “Derecho a la información. Derechos de los informadores” usted nos presentaba a los periodistas distintas propuesta, entre ellas la titulada “Promulgación de un Estatuto del Periodista Profesional”. En su propuesta nos manifestó:

“Lo pedís muchos de los que estáis aquí. Lo piden las organizaciones profesionales. Ya lo aplican muchos de los países. Lo recomienda la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, como habéis visto hoy. No es serio que hoy haya en España miles de periodistas haciendo jornadas eternas y en condiciones salariales y laborales tan precarias que les hacen vulnerables frente a las manipulaciones y abusos."

El Estatuto reconocerá derechos específicos de carácter laboral especialmente en lo que tiene que ver con su inclusión en el régimen general de la Seguridad Social. Garantizará el secreto profesional, tarea pendiente, por cierto, aunque sea un mandato de la Constitución. Establecerá también un código de incompatibilidades y un código ético. Creará la figura del Consejo de Información de ámbito estatal y, opcionalmente, autonómico”.

Desde el Sindicato de Periodistas de Andalucía, le pedimos aquello que muchos españoles y españolas le gritaron al salir elegido Presidente, ¡No nos falles!. Pues bien, entendemos que es tiempo más que suficiente para que cumpla su palabra y le reclamamos medidas concretas para atajar una situación insostenible, para nosotros, profesionales de la información, para la ciudadanía y, para la calidad de nuestra Democracia. La precariedad laboral y el deterioro de la información que recibe los ciudadanos de este país, son aspectos complementarios de un mismo entramado político-económico. En este panorama, las reformas desde el poder legislativo son urgentes de abordar

Hoy, jornada de lucha convocada por la Federación Europea de Periodistas (FEJ), sección europea de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), contra la precariedad laboral y profesional y por la calidad de la información, el Sindicato de Periodistas de Andalucía le reclama una vez más que cumpla el compromiso que adquirió con nosotros y adopte medidas efectivas para sacar adelante un estatuto profesional y una ley de derechos laborales que nos iguales a los países de nuestros entorno, así como la democratización real de los medios de comunicación públicos, (estatales, autonómicos y locales). Todo ello propiciará sin duda, una calidad de la información que llega a la ciudadanía, pieza esencial en cualquier sistema democrático.

Atentamente,
Lola Fernández Palenzuela
Secretaria General del Sindicato de Periodistas de Andalucía (SPA-FeSP)