Critican la falta de independencia de los medios públicos de Baleares

CRÍTICA A LAS CÁMARAS OCULTAS

El SPIB rechaza cualquier tipo de censura y manipulación, a la vez que reprueba las prácticas de apariencia periodística que vulneran los principios deontológicos y éticos que deben regir en cualquier medio de comunicación y, en mayor medida, en un medio público sufragado con los impuestos de los ciudadanos.

Esta alarma se ha disparado en las últimas semanas por varias razones: la utilización perversa de cámaras ocultas que presentan igual que a delincuentes a ciudadanos críticos con el poder, trata de desigual manera a las instituciones en función de su color político y selecciona los testimonios de calle para convertirlos en un continuo spot gubernamental.

Un medio público no puede dejar sus espacios informativos en manos de personas que militan en la propaganda partidista, tienen intereses publicitarios y cargos de confianza política, lo que constituye un evidente caso de intrusismo profesional.

El SPIB recuerda que la cámara oculta es un recurso excepcional en circunstancias extraordinarias -tráfico de armas, de personas, de drogas, corrupción, etc.- donde peligra la integridad del periodista y sus fuentes, así como la obtención de la información.

Al Sindicat de Periodistes de les Illes Balears le preocupa la percepción de realidades deformadas por parte del telespectador y la desconfianza que puede generar sobre el medio y el conjunto de la profesión periodística.. No todo vale.

La desinformación erosiona la democracia. La preocupación profesional y ciudadana ante esta deriva evidencia el fracaso de un modelo de gestión externalizado de estos medios audiovisuales, sin criterios periodísticos en la dirección, que provocan descrédito y desconfianza de la opinión pública ante unas radios y televisiones que deberían ser referente de pluralidad, neutralidad política e independencia.

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